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Fue el devastador terremoto de Lisboa de 1755 el principal responsable de que actualmente en Vejer exista uno de los callejones más insólitos del planeta.

Tras la catástrofe, la estructura de la iglesia, perteneciente al convento de la Purísima Concepción, sufrió importantes daños. Así que se construyeron cuatro contrafuertes en la calleja contigua, actual calle Judería, para estabilizar el edificio desde ese muro lateral.

Aquella reforma arquitectónica dio lugar a una de las estampas más míticas de Vejer. La vista del callejón desde su entrada por la calle Ramón y Cajal, dejando a la derecha la portada de la antigua iglesia (actualmente Museo Municipal de Costumbres y Tradiciones de Vejer), escenifica un encantador túnel gracias a los arcos de los arbotantes, enmarcando al final del mismo parte del relieve de casas blancas características del pueblo. Como si de un portal dimensional se tratara, el callejón da paso al barrio de la Judería de Vejer, donde un laberíntico paseo entre la antigua muralla y las clásicas fachadas blancas, conservadas como antaño, te hacen retroceder en el tiempo.


Justamente en la esquina final del callejón se encuentra la Taberna de la Judería, donde puedes disfrutar de un buen vino andaluz, una tapa, o subir a su restaurante. Desde su terraza puedes contemplar una de las más impresionantes vistas panorámicas del pueblo, y con suerte ser testigo de una de las más bellas puestas de sol sobre Vejer.